DIOS ACTUARÁ A TU FAVOR
“Entonces
Dios dijo a Moisés:
“…Tú dirás
todas las cosas que yo te mande, y Aarón tu hermano hablará a Faraón, para que
deje ir de su tierra a los hijos de Israel…”
………………………………………..Exodo 7:2
Entra a la presencia de Faraón y dile: El
Señor ha dicho así:
“…Deja
ir a mi pueblo, para que me sirva...”
……..........................……………………………, Éxodo. 8:1.
La Biblia nos
enseña ahora que las plagas o juicio de
Dios sobre Egipto fue por la dureza del
corazón de Faraón, quien veía la destrucción gradual de su imperio, pero
continuaba lleno de arrogancia y soberbia, sin dar oído al mensaje de Dios.
Al considerar
esto, debemos reconocer que a veces la dureza de nuestro corazón nos lleva a
sufrir las consecuencias de no oír y obedecer la palabra del Señor.
Moisés estaba
en la presencia de Dios, pues el texto dice: “Dios dijo a Moisés”, y fue enviado por el Señor a “entrar en la presencia de Faraón”.
Cuán importante es mantener éste orden: primero Dios y luego lo demás. Es en Su
presencia donde conocemos Su voluntad, sus planes, allí somos comisionados y
ungidos para llevar a cabo su encargo, su misión.
Por eso, recordemos que el ministerio o
servicio, debe ser el resultado de la comunión con Dios, así lo dijo Jesús:
“escrito está:
“…
Al Señor tu Dios adorarás y a él sólo servirás”…”
La adoración
debe ser personal, intima, debe preceder
el ministerio o servicio.
“…Al Señor tu Dios temerás, y a él solo servirás, y por
su nombre jurarás…”
………………………………Deuteronomio 6:13
El mensaje que
Dios le envía a Faraón, es muy significativo: “deja ir a mi pueblo, para que me
sirva”. La primera parte de la frase (“deja
ir a mi pueblo”) nos revela varias cosas:
1. El
enemigo del pueblo de Dios usará todos los medios posibles para tenerlo cautivo,
de manera que no pueda servir al Señor.
2. El
enemigo del pueblo de Dios le presentará muchas alternativas para tenerlo
ocupado y distraído, de manera que no le sirva al Señor (Ej: ocupaciones
múltiples, depresión, heridas, tentaciones, resentimientos, etc).
La segunda
parte de la frase (“para que me sirva”) nos habla de propósito, diseño y plan
divino. Dios nos ha equipado para alcanzar lo que él ha planeado para nosotros.
El término “servir” viene del hebreo abád, que además traduce: adorar, arar,
culto, desempeñar, honrar, ministrar, trabajar. Así pues nuestro servicio debe
ser una expresión de adoración a Dios, y no una carga incomoda. Servimos a Dios
por gratitud, porque lo amamos, porque ha extendido su gracia sobre nosotros y
cómo dijo el apóstol Pablo:
1 Corintios 14:10
“su gracia no ha sido en vano para conmigo”.
Finalmente
Dios saca a su pueblo, a través de obras sobrenaturales y es lo que está
dispuesto a hacer por ti, si avanzas y le crees, pues él no ha cambiado, su
deseo es la libertad para sus hijos y que éstos avancen hacia su plan.
Dios muestra
su gran poder a favor de su pueblo, y lo libera conduciéndolo hacia la tierra
prometida. Esto nos recuerda que nuestro Dios es todopoderoso, que él no
cambia, y es quien nos saca del cautiverio, rompe las cadenas espirituales,
para que con gozo y gratitud le adoremos y sirvamos entonces.
”… Dios actuará a tu favor. ..”

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