Perdiendo el primer amor
Cuando llegamos a los
caminos del Señor sentíamos un gozo inefable, nos parecía que el tiempo que
le dedicábamos a Dios no era suficiente. Sentíamos la necesidad de servir en lo
que fuera, no importaba en que ministerio, solo queríamos servir. Siempre estábamos
ansiosos de que llegara el día de servicio para asistir a la iglesia; pero
desdichadamente, para muchos estos sentimientos y necesidad espiritual se han
ido calmando. Desafortunadamente, muchos han llegado a un estado de
complacencia, y han perdido su primer amor. Pero todo no está perdido, hoy tu
puedes recuperar ese primer amor. ¿Cómo podemos recuperar ese primer amor?
La realidad es que hay cosas que suceden en nuestra vida,
que en ocasiones nos conducen a experimentar un tipo de sequía. Toda persona y
toda casa es un mundo, así que , asuntos de salud, asuntos financieros,
problemas en el trabajo, en el
matrimonio, en el hogar, etc. etc. Estas situaciones se presentan en nuestra
vida cotidiana, en ocasiones aparentan ser insuperables, pero en realidad no
son más que situaciones pasajeras, que con la ayuda de Dios podemos solucionar.
Pero la sequía más peligrosa, o grave, que existe para los cristianos es la
sequía espiritual. Este tipo de sequía no nos permite ver las soluciones, sino
que nos conduce a lugares áridos, y desolados; a desiertos de dolor y
sufrimiento.
Pero ahora debemos preguntarnos, ¿por qué es que tantos
cristianos experimentan este tipo de sequía? Esto es debido a que han perdido
su primer amor. Es decir, existen muchos que han perdido esa devoción, y ardor
que una vez sintieron por la obra de Dios.
Debemos preguntarnos, ¿qué tenemos que hacer para evitar que
esta sequía llegue a nuestra vida o eliminarla si es que existe?
Este será el tema que
estaremos enfocando hoy, y para hacer esto usaremos la carta del Señor a la
iglesia en Efesio.
Apocalipsis 2:1-5
– Escribe al ángel de
la iglesia en Efeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que
anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto: 2 Yo conozco tus
obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y
has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado
mentirosos; 3 y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente
por amor de mi nombre, y no has desmayado. 4 Pero tengo contra ti, que has
dejado tu primer amor. 5 Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y
arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y
quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.
Ahora bien, aquí vemos que el Señor reconoció el hecho de
que ellos estaban trabajando fuertemente para la obra de Dios, que ellos
seguían la sana doctrina, y perseveraban en la fe; pero, también podemos ver
que Él les dijo que todo esto no era suficiente. La razón por la que Él les
dijo que esa ardua labor no era suficiente, es porque aparentemente ellos no
estaban actuando por amor.
Existe un gran número de personas, que piensan que Dios las
ha abandonado. Existen un gran número de personas piensan que si Dios
verdaderamente amara a su creación, entonces no permitiría que sucedieran todas
las cosas que suceden, y el mundo no se encontraría en la condición tan mala
que se encuentra. Pero esto no son más nada que mentiras del diablo, ya que siempre
podemos ver que Dios nunca ha abandonado al hombre, sino que en todo caso el
hombre es quien ha abandonado a Dios. El hombre ha escogido seguir filosofías y
doctrinas del hombre porque son populares o convenientes, en vez de seguir la
verdad de Dios. Y esto es lo que ha conducido a que el mundo esté en las
condiciones que esta.
. El Señor dice: “…Yo
conozco tus obras…” Esta breve declaración nos deja saber dos cosas
claramente. 1-Él está atento a lo que nos sucede. 2-, nos confirma que Dios es
omnipresente, omnisciente, y omnipotente.
Dios siempre está presente en tu vida. Y debido a que hemos
recibido esta convicción, es que siempre debemos agradar a Dios trabajar en su
obra, pero no por obligación sino por amor.
1 Corintios 15:58
Encontramos que Pablo le dice a la iglesia: “…Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo
en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en
vano…” Estas palabras nos hablan a nosotros con el misma fuerza, que le
hablo a la iglesia en Corintios.
Dios conoce nuestras intenciones, y nos animan a ser
constantes en la fe. fortalece nuestro espíritu para que no podamos ser
desviados de la verdad de Dios. Pero a pesar de que tenemos convicción de esto,
aún existen muchos cristianos que continúan permitiendo, que las situaciones o
circunstancias que se presentan, detengan sus obras.
El Señor dijo:
“…Pero
tengo contra ti, que has dejado tu primer amor…”
Esto significa“…que ya no tienes el mismo amor que al
principio…” Hermanos, la razón principal por la que tantos cristianos han permitido que
la obra del Señor sea detenida en sus vidas, es porque ya no sienten el mismo
amor que sentían al principio. Ese amor que sentíamos cuando llegamos a la
iglesia, ese amor que ardía con amor y pasión.
Ese amor que nos conducía a buscar más y más de Dios en todo
momento; ese amor que nos exigía aprender más de la palabra de Dios y a salvar
almas, pero que con el tiempo se ha apagado. En otras palabras, la devoción de
muchos cristianos hoy en día se ha convertido en obligación. Y esta es una de
las razones por lo que las iglesias de hoy experimentan baja asistencia.
¿Cuándo es que la mayoría de las congregaciones experimentan
una buena asistencia? Les puedo decir que la mayoría de las congregaciones
experimentan una buena asistencia cuando existe algún evento especial, o
durante las fechas cristianas destacadas, navidad, pascuas, etc. ¿Por qué se
experimenta mayor asistencia durante estas fechas? La razón principal es porque
muchos se sienten obligados a asistir.
Muchos se envuelven tanto en las cosas del mundo, que no le
pueden dar a Dios el lugar que Él demanda y merece en sus vidas. Y esto nos
induce a pensar que Dios nos ha abandonado, y que no está atento a nuestras
necesidades y oraciones. Pero esto es la mentira más grande que nuestro enemigo
trata de hacernos creer, ya que el Señor mismos nos dice claramente: “…Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis;
llamad, y se os abrirá. 8 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca,
halla; y al que llama, se le abrirá...” (Mateo 7:7-8).
La sequía espiritual, conduce a que muchos asistan a la
iglesia, pero que salgan igual que como entraron; vacíos.
Hay muchos que no asisten a las iglesias por devoción, sino
que asisten para complacer a su cónyuge, amistad, o familiar. También
encontramos que existe un buen número de creyentes que asisten a la iglesia
para negociar con Dios, en otras palabras cuando se encuentran atravesando por
situaciones difíciles y quieren que Dios lo solucione todo;
Otros asisten por obligación, esto se aplica a todos
aquellos que han obtenido algún cargo o ministerio en la iglesia, pero que ya
no sienten lo mismo en su corazón.
Pero la pregunta persiste; ¿por qué es que tantos creyentes
entran y salen vacíos de las congregaciones? La respuesta es simple; muchos no
sienten ese primer amor. Muchos han dejado de experimentar el amor y la pasión
que sintieron al inicio.
Reflexiona en tu vida, escucha bien lo que el Señor te dice:
“….Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor….”
¿qué tenemos que hacer para evitar o eliminar la sequía
espiritual en nuestra vida?
“…Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y
haz las primeras obras
Tenemos que determinar si existe algo que nos está separando
o distanciando de la comunión con Dios.
Como en todas las cartas del Señor a las iglesias, aquí
encontramos una gran advertencia. El Señor dice: “…pues si no, vendré pronto a
ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido...” Con
esto aquí Cristo le hablo directamente la iglesia en Efeso al decirle:
“…quitaré tu candelero de su lugar….” ¿Qué les estaba diciendo?
Les estaba advirtiendo que la iglesia seria eliminada de ser
una verdadera representación de Dios aquí en la tierra, pero creo que aquí
también existe un buen mensaje para todos nosotros. Digo esto porque nuestro
candelero, es decir, nuestra luz es Cristo y si escogemos continuar fuera de la
voluntad de Dios, es decir, escogemos continuar en el pecado, Él se apartara de
nosotros ya que Dios no puede compartir con la iniquidad . Una vida pecaminosa
nos separa de la presencia de Dios.
Tenemos que reflexionar para determinar si nuestro primer
amor ha sido ahogado, o está a punto de morir.
“…El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las
iglesias…”
…………………………………….Apocalipsis 2:7

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