jueves, 16 de junio de 2016

                              




                                  LO QUE CUESTA SEGUIR A JESÚS

 “ ...Todo en esta vida tiene precio cualquier cosa que usted quiera tendrá que pagar un precio; No hay manera, de no pagarlo, cuando somos solteros todo lo que ganamos es solo nuestro, pero si nos queremos casar, tenemos que pagar el precio, cuando contraemos matrimonio nuestra vida pasa a ser de nuestra esposa o nuestro esposo, porque a partir de ese momento , ya no es más uno, son dos, que pasan hacer una sola carne, a partir de ahí comenzamos a compartir todo, lo mio es de mi esposa y lo de mi esposa es mio, ese es el precio y yo debo renunciar a cosas que  a ella no le agradan de mí e igualmente ella.

Cuando estábamos con nuestros padres, les decíamos viejos, ¡me voy a jugar al pelota con mis amigos! o ¡ tengo un una comida no vuelvo a dormir a casa!.

Ahora es querida tengo un asado con los muchachos del trabajo, ¿mi amor no te molesta si voy?,¿ podría ir? o ¿me dejas ir?  Es el precio, renunciamos a parte de nuestra libertad, en pos de una familia.

Y cuando vienen los hijos, aquí ¡se pone duro!, no es solamente comprar pañales y preparar mamaderas, este precio se paga toda la vida, porque aunque tengan 50 años serán nuestros niños.

Y para nosotros los hombres, ¡es bravo!, porque comenzamos a competir, con nuestros hijos, por la mama ¿Y quién gana?, por supuesto ellos, se terminó mi amor, mi cielo hace frió, quedémonos durmiendo calentitos un ratito mas y      ¿ cuál será la repuesta?, para vos es fácil, porque vos no tenes que lidiar con esos terremotos. 

 Si queremos un auto económico pagamos un precio y si lo queremos de alta gama otro precio, un departamento un precio, una gran casa, otro precio.

Lucas 14:25

Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les dijo:

                                                                                       “…Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo….”

Este aborrecer no es tener bronca, resentimiento u olvidarse de la familia; aquí Jesús quiere decir que para seguirlo, él tiene que estar en primer lugar, por encima de todos.

Cuando usted decide seguir a Jesús, su familia se pondrá en su contra, su esposa, su propia novia, sus amigos, hasta se burlaran o trataran de hacerlo desviar de su fe.

Más todo esto hace parte del camino de la salvación, mas es el precio que debemos pagar.

Lucas 14 : 26

“…Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo…”

¿Qué es llevar la cruz, algunos creen que llevar una enfermedad, o la miseria, las separaciones, las peleas, la familia destruida, los vicios, esa no es la cruz, ¡No!, la cruz son las injusticias, las persecuciones, las calumnias, es todo lo que debemos soportar y que trata de quitarnos de la presencia de Jesús, esa es mi cruz y  yo tengo que cargar, no la puedo pasar para otro, ese es el precio que tengo que pagar si quiero ser salvo y lo tengo que pagar.

“…Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?...”
“…No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él,..”

“…diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar…”

“…¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil?..”

“…Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos, le envía una embajada y le pide condiciones de paz…”

“…Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo…”

Lucas 14 : 27-32

Cuando yo entrego mi vida a Jesús, sé que voy a una guerra, sé y renuncio a lo que sea, tengo que sacar todo aquello que me quiere apartar de mi camino, de mi fe, nada, ni nadie puede estar por encima de mi comunión con Jesús.

No es  el trabajo, la casa, ni el auto, ni la familia, ni los hijos, ni el marido, ni la esposa, ni los amigos, los que ocupan el primer lugar en mi vida, es mi Salvación, es mi comunión con Dios y pago ese  precio con todo mi corazón y amor.

¿Y Cuál es la Recompensa, por este precio?

El mayor tesoro, que el creyente puede anhelar, Ser lleno del Espíritu Santo, tener La salvación y la Vida Eterna.

¿ Usted querido amigo, amiga, está dispuesto a pagar el precio?

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