“…Dios nos Levanta de los Fracasos..."
".....Pero no de las Excusas…”
".....Pero no de las Excusas…”
Las excusas son terribles, ya que nos llevan a negar y justificar nuestra conducta negligente. ¿Cuántas excusas tenemos para compartir la Palabra, para servir al Señor, para terminar lo que un día iniciaste? A veces, incluso disfrazamos nuestras excusas como razones espirituales, pero si Dios te ha enviado a hacer algo, no habrá razón válida, solo el deseo de obedecerle.
La primera excusa que debemos hacer a un lado es quiénes somos y de dónde venimos. Excusarse no es de alguien que ha crecido espiritualmente. Gedeón es un claro ejemplo de alguien que buscó excusas en su condición de pobreza y en su posición como menor de la familia.
Entonces le respondió: “….Ah, señor mío, ¿con qué salvaré yo a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre…”
“…Dios le dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre. Y él respondió: Yo te ruego que si he hallado gracia delante de ti, me des señal de que tú has hablado conmigo. Te ruego que no te vayas de aquí hasta que vuelva a ti, y saque mi ofrenda y la ponga delante de ti. Y él respondió: Yo esperaré hasta que vuelvas…”
…………………………. Jueces 6: 15-18
Claro que estaba en una situación de desventaja, pero Dios le dio confianza, porque si lo estaba escogiendo era porque sabía que era capaz y lo respaldaría, por sobre sus circunstancias.
Es como si le hubiera dicho:
Es como si le hubiera dicho:
“…Yo sé quién eres, Yo te hice. Ahora te digo que estaré contigo y derrotarás a los madianitas…”.
Entonces, cuando Gedeón creyó, su actitud cambió. Sus circunstancias continuaban igual. No fue que instantáneamente se convirtiera en una persona adinerada o que ya no fuera el menor de su familia. Su confianza creció, y siendo el mismo por fuera, con un impulso poderoso por dentro, le pidió a Dios que lo esperara mientras iba a traer una ofrenda, porque así era como se preparaban para la batalla.
La acción de ofrendar no se fundamentó en la excusa de su pobreza, sino en la confianza de su potencial (de su Fe).
No pongas tu pobreza como excusa para no hacer las cosas. Enséñale a tus hijos que no hay excusas cuando deseamos lograr algo. Podemos decirles: “Ahora no hay, pero habrá, no sé cómo, pero lo lograremos. Si Dios levantó a Gedeón me levantará a mí”. No importa de dónde vienes, jamás te dejes dominar por las excusas que te acomodan, porque a Dios lo incomodan.
……………………………………..J.R.V………………………………..

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